Informe relativo a la visita efectuada a la localidad de Valdenoceda (Burgos) con el fin de estudiar la posibilidad de recuperar los restos humanos pertenecientes a la Guerra Civil (1936) que fueron inhumados en ese lugar.

 

Antecedentes

 

Con motivo de la declaración efectuada por el Lehendakari del Gobierno Vasco en fecha 10 de Diciembre de 2002, sobre los desaparecidos y ejecutados en la Guerra Civil, la Dirección de Derechos Humanos del Departamento de Justicia del Gobierno Vasco pone en marcha un plan para atender a los familiares que reclamen su investigación mediante la intervención experta de la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

 

De este modo, D. José Mª González Díaz-Medino, vecino de Amorebieta, comunica al Departamento de Justicia del Gobierno Vasco el conocimiento de la existencia de una serie de enterramientos en el cementerio de Valdenoceda (Burgos) en donde estaría inhumado su abuelo JUAN MARIA GONZALEZ FERNANDEZ DE MERA así como otras personas originarias de Vizcaya que fallecieron por diferentes causas en el Penal Central que existió en esa localidad en los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil (1936-1939).

 

Resultado de la actividad realizada

 

            Tras concertar la visita, durante la jornada del día 18 de abril de 2004, aprovechando que se habían concentrado en Valdenoceda (Figura 1) distintos familiares afectados por la misma circunstancia y con el fin de realizar un acto de recuerdo y homenaje a los fallecidos en este Penal (Figura 2, 3 y 4), realizamos un reconocimiento del cementerio de la localidad y del recinto penitenciario que asimismo se conserva en un relativo buen estado.

 

            En este acto participan los miembros de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, Jimi Jiménez (Licenciado en Geografía e Historia), Sabin Egilior (Licenciado en Ciencias de la Información) y Fco. Etxeberria (Profesor de Medicina Forense).

 

            El Sr. D. José Mª González Díaz-Medino nos explica que ha tenido acceso a diversa documentación de la que se deduce que entre los años 1936 a 1945 fallecieron 153 personas que se encontraban recluidas en este Penal y que las mismas fueron inhumadas sucesivamente en un espacio anexo al cementerio de la localidad que se encuentra junto a la Iglesia Parroquial.

 

            Además de Juan María González Fernández de Mera (natural de Torralba de Calatrava), fallecido el 14 de abril de 1941, se encontrarían en el mismo cementerio Domingo José Espeleta Barrencia ¿?(de Lemona), fallecido el 28 de enero de 1939, Valentín Lagorda Orbe (de Santurce), fallecido el 10 de diciembre de 1939, David Diez Guinea (de Zamudio), fallecido el 07 de agosto de 1942, José Aurrecoechea Echeandia (de Zamudio), fallecido el 19 de junio de 1941, Gabriel Basterrechea Morgaechebarria (de Zamudio), fallecido el 04 de abril de 1940 por citar, de entre los muchos fallecidos, a algunos de los que eran originarios de Vizcaya de conformidad con la investigación que llevamos a cabo por encargo del Gobierno Vasco.

 

            El lugar de las inhumaciones en cuestión es un espacio rectangular de más de 150 m2 que se encuentra rodeado por una tapia y queda delimitado por la calle que se dirige a la Iglesia Parroquial así como por una regata que desciende perpendicular a esta misma calle (Figura 5). El área se encuentra junto al cementerio antiguo, en el que se integra en la actualidad, inmediatamente anexo al edificio de la Iglesia y en una cota inferior o más baja comunicada mediante unas escaleras (Figura 5).

 

            El espacio es relativamente horizontal y está cubierto de vegetación sin que exista estructura alguna que posibilite la identificación de los enterramientos originales de las personas fallecidas en el Penal. Recientemente se ha erigido en el lugar un pequeño monumento con una placa en la que se recogen los nombres de todos los fallecidos (Figura 6 y 7).

 

            En cualquier caso, al menos desde el año 1989, este mismo espacio viene siendo empleado para las inhumaciones que se han requerido durante estos últimos años y hasta la actualidad que suponen no menos de 25 enterramientos (Figura 8) algunos de los cuales se identifican por las lápidas y ornamentación propia de estos casos.

 

            Lo anteriormente expuesto significa que para llevar a cabo estas inhumaciones se han debido alterar los enterramientos de los años 1936 a 1945 sin que resulte posible asegurar el número de estos y la identidad de los casos a quienes habrían afectado. De este modo, en la medida en que se siga empleando este espacio para nuevos enterramientos, se irían perdiendo los anteriores hasta su completa desaparición.

 

            Si como propusieron los familiares allí reunidos es su deseo respetar el lugar por su significado histórico y/o recuperar los restos de aquellos ejemplos que todavía deben permanecer intactos, caben las siguientes posibilidades que en todo caso requieren la aprobación de las autoridades municipales competentes en la materia:

 

a)     Delimitar el espacio y preservarlo de posteriores usos impidiendo nuevos enterramientos en este lugar, o bien,

 

b)     Proceder a la exhumación ordenada despejando el área que quedaría libre para posteriores usos. Con los restos recuperados e individualizados, resultaría técnicamente muy difícil establecer su identidad teniendo en cuenta el elevado número de los mismos. De todos modos, los restos podrían ser depositados en un espacio específico del mismo cementerio que sería preservado de cara al futuro con su placa conmemorativa y de justo reconocimiento y homenaje.

 

            Por otra parte, en el supuesto de que se adoptara esta última propuesta, hacemos constar nuestra disposición para colaborar en las tareas que puedan requerirse de conformidad a los acuerdos que adopten los familiares y las autoridades de Burgos en la materia.

 

            Finalmente hacemos constar que en este acto visitamos de igual modo el edificio empleado como Penal (Figura 9) acompañados por diversos familiares de los fallecidos y por el Sr. D. Gabriel Martínez Ortiz, natural de Pancorbo y vecino de Vitoria, que estuvo prisionero en este centro y que nos relató algunos aspectos de sus vivencias en este lugar.

 

            De todo lo anteriormente expuesto se graban testimonios en video.

 

 

Fdo. Dr. Fco. Etxeberria Gabilondo

 

Profesor Titular Medicina Legal y Forense

Facultad de Medicina y Odontología – Universidad del País Vasco

Presidente del Departamento de Antropología – Sociedad de Ciencias Aranzadi

Donostia-San Sebastián, 18 de abril 2004

 

 

 


ANEXO GRAFICO

 

 


Figura 1. Localización de Valdenoceda en el norte de Burgos.

 

Figura 2. Familiares en el cementerio de Valdenoceda.

Figura 3. Acto de homenaje en el cementerio.

Figura 4. Algunos de los familiares en el acto de homenaje y de recuerdo a los fallecidos.

Figura 5. Esquema o croquis del cementerio de Valdenoceda. La zona más clara corresponde con el lugar empleado para las inhumaciones de los fallecidos en el Penal. En la misma se señalan algunas inhumaciones posteriores que se han producido en el mismo lugar.

Figura 6. Espacio del cementerio que fue empleado para los fallecidos del Penal de Valdenoceda y en el que también existen otras inhumaciones actuales.

Figura 7. Placa en recuerdo de los más de 150 fallecidos en el Penal de Valdenoceda.

Figura 8. Inhumaciones recientes.

Figura 9. Edificios correspondientes al Penal de Valdenoceda.

Figura 10. En primer término, el edificio empleado por las autoridades del Penal. Atrás, el correspondiente a los reclusos.

Figura 11. Edificio correspondiente al Penal en el que se encontraban los presos.

Figura 12. Edificio correspondiente al Penal en el que se encontraban los presos.

 

Figura 13. Interior del Penal modificado respecto de su situación original como consecuencia de los usos que ha tenido en fechas recientes.